
Gustavo Cerati publicó hoy su quinto disco solista, "Fuerza natural". Además de contar cómo concibió el disco, también habla sobre la verdad de la pelea de Soda Stereo, la tensión mediática de los Redondos, la rehabilitación de Charly García y opina fuerte sobre el fallo de la causa Cromañón.
¿Cuál fue la idea del disco, la idea de la concepción del disco?
Lo concebí y lo pensé como álbum. Por eso también va a haber una edición en vinilo. Es muy loco: en los '80 añoraba los discos simples de los años dorados del rock; ahora que volvió el single -en otro formato- no me interesan más, me interesa la cosa más completa. Es además un disco de viaje, de carretera. Más solitario que Ahí vamos, más celebratorio y asimismo con una alta dosis de alarma ante los fenómenos naturales. Se iba a llamar Viento, al final quedó Fuerza natural. No tiene un mensaje ecológico, pero habla justamente de las fuerzas naturales internas y externas, las invisibles y las cotidianas. También tiene mucho campo, mucha pampa. Gran parte de la lírica la escribí en una chacra que tengo en José Ignacio, Uruguay. Es como un compendio de mi carrera, pero expansivo; no es una suma de clichés, pero están.
Está raro el rock... El Indio y Skay se pelean por los medios, Charly se quiere casar... ¿Qué opinás de lo de los Redondos?
El caso de los Redonditos no lo conozco bien, supongo que las cosas no habrán terminado de la mejor manera; y cuando las cosas no se hablan en su momento, después explotan. Lo que pasó con Soda Stereo fue igual: no nos hablamos entre nosotros y un día explotó todo...
¿Qué pasó realmente?
Las cosas venían mal. Al final me propusieron hacer un show de despedida y yo lo vi como una locura, me negué hasta que terminé aceptando la situación. Fue la despedida de River, de 1997. Iba en contra de mis princpios, aunque no sé si hablar de principios. Yo no sabía cómo se separaban los grupos. Existen demasiados modelos: desde la manera beatle, todo mal, hasta la despedida de Sui Generis, superhablada y con un gran show. Para mí fue terrible hacer esos dos River. En los grupos se va destruyendo la comunicación, es así, eso le debe haber pasado a los Redondos. Con Soda fuimos cuidadosos de que la pelea no pasara por los medios. Fue mejor lo que hicimos en el 2007, a nivel alegría, comunicación, música, actitud. Absolutamente.
Después de la parafernalia del retorno, ¿cómo quedaste con Zeta Bosio y Charly Alberti?
Bien, bien... Ya nos conocemos... Somos grandes. Sabemos que no vamos a cambiar...
Esperaste posicionarte bien con "Ahí vamos" para volver con Soda Stereo... Más allá de tu vanidad, ¿competís como solista con la gloria de Soda?
Hummm. Sí, puede ser, es lógico. Pero maduré un poco. Antes me enojaba: en la época de Bocanada buscaba diferenciarme y cuando en los shows la gente gritaba por Soda, me caía pésimo. Tardé mucho en darme cuenta de que no era en mi contra. Sí, la presión de ser Soda es pesada. Pero ya está. Ya me saqué las ganas. No me vengan a romper las pelotas ahora. ¡Olvídense de Soda!. Ya está, ya fue. No va a haber otro regreso. No me mires así. ¿Cuesta creerlo? Ya fue. En serio.
¿Cómo lo viste a Charly García?
Se muere por tocar, y esa ansiedad es bárbara. Mi única preocupación es si el proceso de desintoxicación de este tipo de terapias -que son controvertidas, porque te encajan otros químicos y te van ecualizando- no fue acelerado, si no era mejor esperar un poco. Si el aparato del negocio no lo está empujando al escenario, si él está preparado para todo esto y en condiciones, fantástico.
Cuando empezaste con Soda tocabas en el Einstein, de Chabán... ¿Cómo viviste el fallo de Cromañón?
Hay un Chabán adentro con 20 años y cuarenta mil afuera... Hubo una gran irresponsabilidad, un fato con la municipalidad, una cadena de cosas y de gente. Señalar a algunos no me resulta muy aleccionador... Puede que no me caiga simpático Callejeros, pero no es eso lo que me mueve a pensar esto... A Chabán lo conozco desde hace muchísimo... Quizá apostó a un tipo de espectáculo en el cual se creía que el control era algo de fascistas. Y se equivocó. Y eso se paga... Pero no la están pagando todos los que tienen que pagar. El guitarrista que no está más en Callejeros (Maximiliano Djerfy) dijo algo con lo que yo coincido: se creó la ilusión de que no hay diferencia entre el público y el escenario. Y hay una diferencia: estás arriba y tenés responsabilidad. No podés permitir que el público sea el dueño del espectáculo. Es difícil... Si hubiera muerto uno de Callejeros estaríamos hablando de otra cosa. Murió parte del entorno, y es terrible.